La Luna, tan lejos, tan cerca…, por Dr. Fernando Muñoz Box

Domingo 10 de mayo 12:00 horas. Auditorio del Museo de la Ciencia de Valladolid

Presentacion del ciclo
El Profesor Fernando Muñoz Box en un momento de la conferencia.

Presentacion del ciclo
Un instante de la conferencia.

Presentacion del ciclo
El Profesor Fernando Muñoz Box en un momento de la conferencia.

Presentacion del ciclo
Un instante de la conferencia.

Presentacion del ciclo
Miembros del grupo Universitario de Astronomía, de la Sociedad Astronómica Syrma, de la Agrupacion Astronómica Palentina
y del Centro Astronómico de Ávila (Grupo M1) acompañando al profesor Fernando Muñoz Box.

En el drama de Shakespeare Julieta le dice a Romeo: “No jures por la inconstante Luna…” En efecto, de los astros que veían en el cielo era éste el único de aspecto cambiante y variable. Y del que uno no se puede fiar porque además de inconstante es engañosa y mentirosa, según nos dicen.

Hoy sabemos que no es el único astro que presenta el fenómeno de las fases, pero sigue siendo el que lo hace de modo más aparente.

Por otro lado el romanticismo elevó a la Luna a una categoría poética, que nunca había fallado, pero que aquél sublimó con situaciones que han llegado a salpicar hasta a los poetas de las últimas generaciones.

En el Año de la Astronomía parecería que deberíamos ocuparnos más del lejano universo, porque es algo fascinante y desconocido y porque su inmensidad nos desconcierta y hace a los humanos cada vez más insignificantes. Y sin embargo, misterio y fascinación no faltan en nuestro entorno y ello es lo que me motiva a hablar hoy de nuestro satélite, que está lejos, como se dice en el título, a nuestra pequeña escala, pero tan cerca a escalas cósmicas, como que su distancia roza el segundo luz, algo incomparablemente diminuto ante las dimensiones de un universo que medimos en miles de millones de años luz.

Lo primero que resulta evidente en la Luna es la regularidad de su movimiento y la periodicidad constante de sus diferentes apariciones. Desde siempre se ha tomado como cierta medida del transcurrir del tiempo esa periodicidad, y al número de días trascurridos se le ha llamado mes. El problema es que el punto de referencia puede ser diferente y ello da origen a diferentes clases de meses, que repasaremos.

Pero la regularidad de las fases, la periodicidad de las mismas y lo llamativo de la presencia de esa luminaria en ocasiones, hace que se pueda definir otro mes distinto que es el que se tiene en cuenta para confeccionar los calendarios lunares. Un mes sinódico es un mes definido por las fases. Según esto el mes empieza con la luna nueva, media con la luna llena y finaliza cuando se aproxima la siguiente luna nueva. El ciclo de diecinueve años en que se coordinan los periodos lunares y solares se llamó tradicionalmente el Ciclo de Metón. Ello dio origen al Número Áureo, esencial para conocer las fechas de los novilunios en nuestro calendario, y posteriormente se relacionó con las Epactas que permiten calcular con precisión la fecha de la celebración de la Pascua.

Sabemos que la Luna presenta siempre la misma cara y por ello hablamos de la cara oculta de la misma. Pero es útil saber que se produce un cierto balanceo, a veces aparente y a veces real, que se estudia por medio de las llamadas Libraciones, que nos permiten conocer un 10% de dicha cara oculta.

Por otro lado, es importante para los astrónomos saber en todo momento la posición exacta del satélite en su órbita, porque ello permite no sólo estar al corriente de su posición en nuestra bóveda sino también la puntual previsión de los eclipses.

Desgraciadamente tanto la longitud eclíptica de la Luna, como su latitud eclíptica se ven sometidas a tantos factores que se impone realizar correcciones cuando se quiere avanzar en el conocimiento exacto de ambas.

Tradicionalmente se impusieron las siguientes correcciones, que en Astronomía se denominan muchas veces ecuaciones. Y así la primera es la Ecuación de Centro, que en su primer término se debe a Hiparco en el II siglo a. C. Más tarde Ptolomeo en el II d.C. incluye la Evección, Tycho Brahe en el XVI la Variación y posteriormente Kepler nos hablará de la Ecuación Anual. Éstas que son las correcciones históricas más importantes nos dan una mejor aproximación de la posición de la Luna, pero no pasan de ser una aproximación.

Ya a finales del siglo XVIII Laplace introduce la aceleración secular, que siendo muy pequeña produce a la larga las mayores variaciones en la previsión del movimiento de la luna.

Con ello, y dejando múltiples cuestiones sin tratar, cerraremos nuestra conferencia y miraremos al cielo, hoy que estamos prácticamente en luna llena, para ver si es cierto, como nos dice Lorca, que “por el cielo va la luna con un niño de la mano…”


Sobre el conferenciante

Profesor Titular de Óptica, Jubilado
Universidad de Valladolid.

Ha sido Profesor de la Facultad de Ciencias desde Octubre de 1967, Doctor en Ciencias Físicas desde 1972 y Profesor Titular desde Enero de 1976. En dicha Facultad ha impartido las asignaturas de Espectroscopía, Física Cuántica y Óptica, y en el Colegio Universitario de Vitoria, las de Mecánica y Óptica. Asimismo ha sido profesor de Ampliación de Física en la Escuela de Arquitectura de Valladolid.

Desde 1979 hasta 1996 ha dado seminarios de Filosofía de la Naturaleza, y posteriormente de Historia de la Ciencia en el Instituto de Filosofía San Gregorio, de Valladolid.

Muchos años dedicó también al estudio de los temas de Astronomía, dictando Cursos de la misma, tanto de Doctorado como de otros tipos, a lo largo de varios cursos, con temas como la Luna, la Astronomía de posición, Evolución de las Estrellas, etc. No descuidó la investigación en algunos temas de Historia de la Óptica y de la Ciencia, impartiendo algunos Cursos de Doctorado en este campo, como el de Cronologías en la Historia.

Se jubiló en septiembre de 2004. Lo cual no le ha impedido dar conferencias sobre Óptica, Astronomía, o sobre los temas del Tiempo, ya que su hobby son los relojes de sol, aunque la cuestión de los calendarios de toda índole es también una de sus preocupaciones.

Entre otras publicaciones, es coautor con otros profesores del libro Fuentes para la Historia de la Ciencia y de la Técnica en la Biblioteca del Palacio de Santa Cruz, 2 vol., publicado por la Junta de Castilla y León en 1990, siendo también autor del Capítulo 1º: “Introducción astronómica al problema del soleamiento” del libro: Curso de Energía solar, editado por la Universidad de Valladolid en 1993 y el titulado “El tiempo y la medida del tiempo”, de la Enciclopedia de la Ciencia y de la Técnica en Castilla y León, por la Junta de Castilla y León en 2002.

Ha publicado en 2004 el libro titulado Medidas del tiempo en la Historia: Calendarios y Relojes, para la colección «Acceso al saber» del Departamento de Publicaciones de la Universidad de Valladolid. Y el capítulo “Cámara oscura, cámara clara” del libro Ciencia y Arte: La construcción del espacio pictórico en el año 2008.